¿Cómo gestionar la lucha de egos en las organizaciones?

Dice el refrán popular que “La unión hace la fuerza”, lema que luce en los escudos o monedas de Bélgica, Bolivia o Canadá, por citar algunos. No podemos soslayar que actualmente, en las organizaciones, el trabajo en equipo es una de las competencias más demandadas internamente y también de las más buscadas en la selección de candidatos.

Por otro lado, el crear y potenciar estructuras organizativas que fortalezcan estas sinergias se convierte en todo un reto dentro de las organizaciones, teniendo que fomentar las redes de comunicación y conocimiento necesarias para que el trabajo en equipo pueda darse con todas las garantías.

El gran desafío de las organizaciones es saber gestionar sus equipos, identificando las necesidades de cada uno facilitando su participación y, cómo no: apoyándose ante las dificultades. Pero si hay algo inherente a las relaciones humanas es el conflicto. El origen del conflicto en buena medida se basa en la hostilidad, el resentimiento o la desconfianza, que se convierten en obstáculos para avanzar en el buen camino.

 

“Los conflictos llegan, y adoptan diferentes apariencias como: falta de comunicación, intereses opuestos, opiniones encontradas, incompatibilidades de caracteres, discusiones, peleas… todo ello es reflejo de la necesidad oculta de tener razón.”

 

Cuando nuestros clientes nos hablan de sus necesidades con relación a la gestión de equipos, todos inciden en la pérdida de tiempo que supone la “lucha de egos”. De ahí la importancia de conformar equipos de trabajo a los que no solo les una su formación y capacidad, sino que sus personalidades cuadren de forma equilibrada para poder gestionar de forma óptima los conflictos.

La lucha de egos tiene que ver con cualquier marca de derrota o humillación ante la vista de los demás, algo que te hace sentir triste y colérico al mismo tiempo, y es que en esta vida nos enseñan a ganar, pero también debemos estar dispuestos a aprender.

En muchas ocasiones, los conflictos se perciben desde la distancia al conocer las personalidades que conforman los equipos, sus diferentes estilos de comunicación, el afán por hacer valer su autoridad, etc. Los conflictos llegan, y adoptan diferentes apariencias como: falta de comunicación, intereses opuestos, opiniones encontradas, incompatibilidades de caracteres, discusiones, peleas… todo ello es reflejo de la necesidad oculta de tener razón.

El talento relacional se posiciona como pieza clave en el correcto funcionamiento de la organización y de la consecución de sus objetivos. En este sentido, el mercado pone a disposición de quien gestiona personas en las organizaciones, metodologías de evaluación del comportamiento humano que permiten identificar los diferentes rasgos de personalidad y la forma en que las personas interactúan. La metodología líder en esta área es la llamada DISC, creada por el psicólogo William M. Marston, que marca cuatro patrones predominantes en el ser humano: Dominancia- influencia- Solidez y Control.

Este tipo de metodologías contribuyen a crear relaciones efectivas que aseguren unos mayores resultados y una mayor satisfacción entre sus integrantes. Los motivos del éxito en la utilización de esta metodología son:

  • Permite el conocimiento del estilo propio de cada individuo, detectando tendencias de comportamiento con el resto de los colaboradores.
  • Desarrolla la empatía a través de un conocimiento profundo de las necesidades de cada estilo y personalidad.
  • Desarrolla talento relacional para poder diseñar e implementar estrategias que faciliten el entendimiento y cohesión con los demás.
  • Permite aumentar el autoconocimiento de las personas, generando conciencia sobre aquellas áreas que pueden estar limitando su desarrollo.

Partiendo de estas premisas y contando con herramientas útiles a nuestro alcance, desde los departamentos de gestión de personal, podemos hacer que las relaciones fluyan en el sentido correcto, anticipándonos a posibles conflictos y facilitando la búsqueda de soluciones en caso de que no lleguemos a evitarlos.

Sara Martos

Directora de Captación y Desarrollo del Talento

 

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